“TRADWIFE” LA TENDENCIA QUE REVIVE EL MODELO DE ESPOSA DE LOS AÑOS 50
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- 11 julio, 2026
Esta nueva tendencia promueve un estilo de vida similar al de los años 50 y 60.
En los últimos días a través de redes sociales como Instagram y Tik tok se ha virilizado el fenómeno “Tradwife” (Esposa tradicional) en donde se promueve que las mujeres adopten el rol de ama de casa como el que se ejercía durante los años 50 y 60.
Este movimiento busca lograr que las mujeres actuales actúen similar a las familias de décadas anteriores, haciendo que sus prioridades sean el cuidado del hogar, la crianza y la cocina mientras sus maridos fungen como proveedores.
Las influencers del movimiento, especialmente populares en TikTok e Instagram, muestran vidas idealizadas con una estética muy cuidada, donde cocinan desde cero, hornean y visten de manera clásica. Muchas de estas creadoras están vinculadas a grupos conservadores o comunidades religiosas de Estados Unidos, como la iglesia mormona.
Si bien algunas defensoras consideran que dedicarse plenamente a la familia es una decisión empoderadora que respeta su libertad de elección, el movimiento también ha recibido fuertes críticas.
Colectivos feministas y sociólogos señalan que se trata de una romantización de las labores del hogar que ignora la independencia económica y la vulnerabilidad en la que quedan muchas mujeres, abogando que la libertad económica es la única manera de lograr que las mujeres tengan decisión propia y la libertad de elegir con quién estar o poder separarse si así lo decidieran.
Algunas de las celebridades que mayor impacto ha tenido sobre está tendencia es Erika Kirk, una modelo y empresaria estadounidense, que tras asumir el liderazgo de la organización conservadora Turning Point USA tras la muerte de su esposo Charlie Kirk, se ha consolidado como una de las voces más influyentes en la promoción de roles de género estrictamente tradicionales.
Erika Kirk en su discurso promueve el cuidado de la familia como prioridad, incluso antes de un trabajo o carrera profesional, además de defender el modelo de la familia basado en la fé cristiana, en donde el matrimonio y la crianza son el núcleo central.
En una de sus últimas conferencias en Houston, Erika habló sobre la defensa de los valores tradicionales familiares, invitando a los jóvenes a casarse cortos de edad para así poder considerar el tener hijos como un proyecto de vida, además de criticar la cultura “ Boss Babe” y parte del feminismo contemporáneo, argumentando que muchas mujeres han recibido el mensaje de priorizar únicamente el éxito profesional, dejando en segundo plano el matrimonio y la maternidad.
“El feminismo enseña a las mujeres a rechazar precisamente las cosas que hacen única a la feminidad.”
Aunque este discurso ha sido rechazado por varios colectivos, pues aseguran que ella no cumple modelo “Tradwife” que promueve, ya que es una mujer profesionista que cuenta con un empleo e ingreso económico, además de ser cabeza del hogar y madre soltera.
En los últimos años, han surgido movimientos ultraconservadores, grupos religiosos fundamentalistas e influencers que han abogado por limitar o eliminar el sufragio femenino.
El derecho a ejercer el voto en la mujer es el resultado de décadas de lucha histórica por parte de movimientos feministas y sufragistas que exigieron el reconocimiento de las mujeres como ciudadanas de pleno derecho. En México, este derecho fue consagrado a nivel constitucional en 1953, permitiendo a las mujeres votar y ser votadas por primera vez en elecciones federales durante 1955.
A nivel internacional, el derecho está respaldado por tratados como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), que obliga a los Estados a garantizar a las mujeres el derecho a votar en todas las elecciones y referéndums, y a ser elegibles para todos los organismos públicamente elegidos.
El derecho al voto de las mujeres es un derecho humano fundamental protegido por los marcos constitucionales y democráticos en la gran mayoría de los países, entre ellos México, así que cualquier intento de revocar o limitar este derecho se tomaría como una violación directa a los principios de igualdad, equidad y participación ciudadana.